La anamnesis es la base de cualquier consulta. Aquí aprenderás a estructurarla paso a paso en alemán, con las preguntas exactas que necesitas y el vocabulario para entender las respuestas del paciente.
En el sistema sanitario alemán, la Anamnese es la entrevista clínica estructurada que se realiza al inicio de cada consulta o ingreso. No es solo "preguntar qué le pasa": sigue un orden lógico que los médicos alemanes esperan y que también se evalúa en el examen de la Fachsprachprüfung (FSP) para la Approbation.
Antes de empezar con las preguntas médicas, es fundamental presentarte, confirmar la identidad del paciente y explicar brevemente qué vas a hacer. Esto genera confianza y es parte de la evaluación en la FSP.
Saluda, di tu nombre y tu función, y confirma el nombre y la fecha de nacimiento del paciente.
Indica que vas a hacerle algunas preguntas sobre su estado de salud y que la conversación es confidencial.
Una apertura abierta para que el paciente empiece a hablar con sus propias palabras.
Esta es la parte central: el problema que ha traído al paciente a la consulta. El objetivo es caracterizar el síntoma principal en todas sus dimensiones (localización, calidad, intensidad, duración, evolución y factores asociados).
Dónde se localiza el dolor o molestia y cómo lo describe el paciente.
Cuándo empezó el síntoma y si ha sido continuo o intermitente.
Pedir que el paciente cuantifique el dolor en una escala del 1 al 10.
Preguntar si el dolor se extiende hacia otras zonas del cuerpo.
Qué hace que el síntoma sea mejor o peor (movimiento, comida, reposo, postura).
Buscar síntomas asociados como náuseas, fiebre, mareo o falta de aire.
Si ya ha probado algo para aliviar el síntoma y si funcionó.
Aquí se recogen las enfermedades previas, cirugías, hospitalizaciones y enfermedades crónicas relevantes. Es habitual preguntar primero de forma general y luego ir descartando enfermedades comunes una por una.
Se pregunta por toda la medicación que toma el paciente de forma regular, incluyendo dosis, frecuencia y si hay cambios recientes. También se incluyen remedios sin receta y suplementos.
Preguntar de forma abierta qué medicamentos toma habitualmente.
Saber si el paciente toma la medicación tal como está prescrita.
Si ha habido modificaciones recientes en dosis o tipo de medicación.
Incluir vitaminas, plantas medicinales o medicamentos de venta libre.
Una pregunta breve pero crítica: alergias a medicamentos, alimentos, materiales (como el látex) o sustancias de contraste. Siempre se pregunta también por el tipo de reacción.
Esta parte cubre el consumo de tabaco, alcohol y drogas, la situación laboral, familiar y de vivienda, y el nivel de actividad física. Son preguntas que requieren tacto, pero son esenciales para el diagnóstico.
Cantidad, duración y, en su caso, cuándo dejó de fumar.
Frecuencia y cantidad aproximada de consumo de alcohol.
Pregunta directa pero formulada con tacto sobre el consumo de drogas.
A qué se dedica el paciente y con quién vive.
Nivel de ejercicio habitual y hábitos alimentarios generales.
Se busca conocer enfermedades hereditarias o de alta incidencia familiar: enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades psiquiátricas, entre otras.
Un repaso rápido del estado general: sueño, apetito, peso, digestión, micción y, en mujeres, el ciclo menstrual. Suele cerrar la entrevista y ayuda a detectar problemas que el paciente no había mencionado.
Para terminar, se resume lo hablado, se da espacio para preguntas y se explica el siguiente paso (exploración física, pruebas complementarias, etc.).
Repetir brevemente lo más importante para confirmar que se ha entendido bien.
Dar al paciente la oportunidad de añadir algo o preguntar.
Explicar qué va a pasar a continuación (exploración, pruebas, etc.).